12 de agosto de 2012 | 10:00
 

Argentina reclamó una "clara falta" que pudo cambiar la historia

 
 

Los argentinos cargaron contra los árbitros sobre el final del partido con Rusia por la omisión de una falta contra Pablo Prigioni con el marcador 79-77 en desventaja y 35 segundos por jugar.

De esa jugada, derivó un robo de balón y el posterior doble de Vitaly Fridzon que aseguró la medalla de bronce para los europeos.

"Esa última jugada nos dejó un sabor amargo porque le hicieron un claro foul a Pablo. Es una lástima que no lo hayan cobrado porque nos íbamos a la línea de libres a buscar el empate. Cambiaba el resultado", lamentó Emanuel Ginóbili.

"Fue una falta clara. A Pablo lo agarraron de la pierna y cayó al piso", reclamó el escolta Leonardo Gutiérrez.

Por su parte, el capitán Luis Scola minimizó la situación, al declarar: "No hay que echarles la culpa a los árbitros, esa jugada fue rara. No jugamos bien y no deberíamos haber llegado a esa instancia".